Kultura Abierta

Acceso libre a la información, II: ciencia pública e información administrativa pública

La cultura no es simplemente información, como bien expuso un comentarista en el artículo anterior, pero sí es cierto que con información, con mucha información, se pueden forjar un número indeterminado de "culturas", verbigracia, la científica y la participativa. Y ciencia y política (no partidista) son (y así deberíamos reconocerlas) parte imprescindible de la Cultura de un Pueblo.

Las ciencias se asocian a los números y las artes a las letras, pero nadie diría que la Arquitectura es sólo una ciencia, ni tampoco que sólo un arte. Seguramente podríamos encontrar muchos más escenarios en que "ciencias y letras" han colaborado estrechamente forjando la Cultura del paisanaje en derredor. Incluso hay iniciativas promovidas por destacadas personas de esas dos orillas del conocimiento por aunarlas en la denominada "Tercera Cultura". Sin embargo, para ello es preciso considerar que de algún modo la Ciencia forma también parte de la cultura difundible, o por seguir su lenguaje, divulgable, y promover desde lo público esa divulgación científica, que, maravillas del lenguaje, haría a la ciudadanía más "culta", y la protegería mejor contra multitud de estafas y fraudes, reales y lógicos.

España hace poca ciencia si la comparamos con otros lugares, y quizás el País Vasco tampoco destaque extraordinariamente, pese a contar con abundantes instalaciones y profesionales de postín que al calor del influjo de la innovación vienen aquí a investigar. Ahora bien: si las cosas no son muy distintas al resto del país, seguramente aquí sean los dineros públicos también los que más propulsan la ciencia. ¿Qué ocurre con los resultados de tantas investigaciones? ¿No deberían acaso hacerse más accesibles y ser divulgados entre las personas que las pagan? Las garras de la propiedad intelectual, mal entendida y peor aplicada, sin embargo, se ciernen también sobre ese producto cultural fruto primero del trabajo de equipos internacionales y multidisciplinares, y segundo del esfuerzo pecuniario público vasco.

Algo similar a lo que pretende la directiva europea para acercar a los europeos las investigaciones realizadas con fondos europeos.

Pero el dinero público no sólo se invierte en ciencia, también en el sistema burocrático que sostiene (a) la sociedad, una cantidad ingente de información, mucha privada, pero otra también pública o que el ciudadano puede necesitar en un momento dado de su relación con el estado, gigabytes de documentos entre instituciones de ámbitos geográficos y jurídicos diferentes que el oscurantismo administrativo, basado en la protección de los datos privados, puede tardar mucho tiempo en resolver, con el perjuicio para el ciudadano (y las empresas) que todos conocemos. Pero incluso fuera de los temas burocráticos, hay información generada por las instituciones que en base a leyes modernas éstas deben dejar al acceso público... de quien consiga encontraras y entenderlas.

Y hay una cierta cultura que una mayor accesibilidad a la información generada por la acción política de una sociedad promovería sin duda: la cultura participativa. ¿Podemos pensar que no forma parte de la Cultura de un pueblo las acciones de la gente en función de la información política con la que cuenten? Quizás no forme parte de las artes ni las ciencias que pueden desarrollar personas y grupos dedicados exclusivamente a ello, pero sin duda se puede encontrar una cierta belleza en la forma como un país se forja a sí mismo mediante las iniciativas políticas personales o de pequeños grupos interesados en el funcionamiento de su sociedad y, sobre todo y esperemos que cada vez más, mediante los diversos procesos participativos y consultivos.

Estaría bien que asumiéramos esa generalización del término "cultura", desde algo que puede hacer un genio creativo, a algo que pueda investigar un grupo de genios y aún más allá, hacia lo que un pueblo formado de individuos participantes de su propia vida pública pueden forjar, independientemente de sus genialidades en otros ámbitos.

Por eso las administraciones públicas deberían defender, promover y facilitar el acceso a la información por los ciudadanos, comprender que éstos han adquirido nuevos derechos mediante las nuevas tecnologías y que las fronteras artificiales entre cultura, ciencia e información son cada vez más porosas. Y, sobre todo, comprender que la propiedad de algo pagado con dinero público no puede ser sólo de unos cuantos.

Más ejemplos y reflexiones en "Líderes para la cultura y la ciencia libres".

Comentarios

futbol gratis dijo Febrero 01, 2010 04:58

Muy interesante artículo.

Asociación Cultura Abierta - Kultura Irekia